domingo, 1 de enero de 2017

5.- Entre Sorgiñas. Baztán


Pues nada que hoy no quieren que trabajemos y nos han dado ERE. Vamos a aprovechar el día ya que estamos casi en verano y acudir a tierras más frescas. Hoy nos vamos hasta el Valle de Baztán.
No se explicar porqué este valle me tiene atrapado. Cada cierto tiempo siento necesidad de ir, de respirar ese entorno para mi tan acogedor. No sabría decir si es su paisaje o cierto ambiente de misterio que se esconde tras las nubes.

El caso es que voy a volver de nuevo.
Nos acercamos hasta Pamplona y al otro lado de la capital tomamos una carretera con dirección Francia por Irún. Y como de costumbre paramos a tomar café. Y a echar una meadica, que todo hay que decirlo. Y como el hostal Lorentxo es el único que tenemos a mano para aparcar bien en el recorrido paramos ahí. Paloma y Mari Cruz, sin menospreciar a los barmen varones nos atienden estupendamente cuando vamos. Y se lo agradecemos. Después de un cafelito caliente y de aliviar el exceso de líquido las cosas se ven con otros ojos. Seguimos la ruta pasando de refilón por el valle de Ultzama, donde el paisaje va virando al verde y al que nos queda pendiente una visita y nos adentramos en las entrañas de la tierra. Pasamos los túneles de Belate y ya se empiezan a atisbar la primeras nieblas trepando por las laderas. Al fondo sobre una planicie elevada Berroeta, lugar que me queda pendiente de sacar una foto pero no puedo parar en la carretera. Abajo, a la izquierda, metido en un rincón Almandoz y en la parte de arriba Zozaia. Al fondo las moles montañosas que hacen frontera con Francia.
Seguimos bajando hasta la división de la ruta. La N-121 se divide en dos, la 121-A se dirige siguiendo el curso descendente del Bidasoa hacia Irún, la 121-B sigue al río hacia arriba, que aquí se llama Baztán en dirección al Norte hacia Francia. Tomaremos ésta última. Pero no quiero llevar a mi acompañante por la ruta tradicional junto al río. Quiero enseñarle los más impresionantes paisajes de Baztán, los de la zona alta del valle.


Prados

 Tomamos a la izquierda un cruce que indica Orabidea y vamos literalmente trepando la montaña. La carretera o más bien pista asciende rápido y nos encontramos con una serie de barrancos y valles de un verdor intenso avivado por la fina lluvia. Paramos un momento y oimos como abajo en el pueblo están de fiesta. Se oyen cohetes. La minúsculas nubes de humo se desvanecen entre el fino txirimiri. Cuando se acaban los cohetes tan solo las esquilas del ganado y el ruido de algún coche que sube apagan el silencio. Y a veces el aire.

Buscamos el acceso al molino del Infierno en los límites entre Baztán y Etxalar pero el estado del terreno mojado y resbaladizo nos desaconseja ir. Son solo dos Km pero preferimos no correr riesgos. Un simple resbalón además de una culetada de risa puede darnos un disgusto y no estamos por ello.
  Molino del infierno




 
Castaño
Decisión, seguir adelante con calma y disfrutar del paisaje. Castaños, robles, hayas, praderas, caseríos, molinos..... vacas ovejas y caballos pastando libremente. Más adelante encontraremos una bifurcación.
Prados

Meta de helechos

Hacia la derecha Orabidea y el puerto de Otsondo en la carretera principal. Por la izquierda Etxalar y Zugarramurdi. Decidimos tomar la pista de la izquierda y seguir hasta el pueblo de las brujas. Nunca había pasado por esta pista,  ni sabía a que distancia estaba por lo tanto seguimos tranquilamente hasta llegar a un alto. Desde aquí se divisaba el mar y abajo en el valle Zugarramurdi, y Sare, ya en Francia. Un trueno asusta a los caballos y nos avisa que mejor nos pongamos en marcha. 

 Zugarramurdi


Tras una fuerte bajada estaba el pueblo, casas de piedra, muy bien cuidadas, muy adornadas de flores. Nos dirigimos a las cuevas. El aparcamiento lleno, una fina lluvia y un olor inconfundible. Para algo estamos en el campo. Señores aquí se vende el paquete entero, la tranquilidad, el paisaje y las vacas y ovejas, con cencerro y caca incluidos.


Cueva del aquelarre
Cueva del akelarre

Entramos en la cueva, Un gran agujero tallado por el agua a través de los siglos. A lo largo de ella un arroyo, le llaman del Infierno aunque su nombre oficial es otro. Consultado el mapa nada que ver con el del molino, aunque le llamen del mismo nombre Infernuko Erreka o regata del infierno.




 Aqui los espíritus, sorguiñas, lamias o basajaunes han tenido siempre su lugar en la mente de los habitantes de esta zona. Tanto que en el siglo XVII se llevaron al Tribunal de la Inquisición de Logroño a muchos de sus vecinos acusados de brujería. Y los contrabandistas. Zona de barrancos intrincados y de bosques cerrados, de caseríos y bordas en el monte era el escenario ideal en tiempos de escasez para pasar de todo entre ambos lados de la frontera desde alimentos básicos hasta ganado.
Las brujas de Zugarramurdi
Acta del auto de fe de Logroño



 El día se vuelve gris, plomizo como anunciando desgracia.... Y empieza a llover. Primero despacio, después con más insistencia, y el cielo abrió las compuertas. Nos quedamos un rato largo en la cueva a ver si despejaba. Tampoco leches. El encargado de regar se dejó la canilla abierta y se echó la siesta. De vez en cuando algún trueno retumbaba en la bóvedas.



Como decía alguno. Llueve, truena y relampampugia. La unica misión importante que nos quedaba era llenar la tripa, pues como le oí decir a uno de por aquí Anda mejor tripa llena que alpargatas nuevas. Buscamos un acomodo y allí cayeron nuestras escasas viandas. Un par de manzanas y unas latas de cerveza que iban en la mochila, porsiacaso......
Teníamos intención de entrar en Urdax y ver su molino y el monasterio pero yo no se si en el infierno querían apagar algún fuego pero aquella tarde el aguacero fue impresionante. En fin, que no nos quedó otra opción que volver a casa.

Salú pa tós.

Hasta la próxima