lunes, 30 de noviembre de 2015

50.- El valle salado Salinas de Añana

Las salinas y el pueblo en 1985 Por Alberto Villaverde ( Auñamendi Eusko Entziklopedia)



Eras en ruina.
La primera vez que llegué a este lugar me impresionó. Hace muchos años ya, quizá 25 o más. Recuerdo que era Semana Santa y que en la procesión entre quienes portaban los pasos algunas mujeres. Como esta vez hacía frío y no se podía estar parado en la calle. Las salinas podían servir de escenario sin envidia alguna a otros sitios para películas del oeste. Tal era el estado de ruina de las terrazas.





Añadir leyenda

  Más de 5000 eras para la extracción de sal llegaron a componer el conjunto en su época de mayor explendor. Dependiendo de Poza de la Sal, son junto con éstas las mayores explotaciones salinas de interior de todo España.
 Como en otros muchos casos el  "progreso" acabó con las salinas. La explotación de grandes salinas marinas, la extracción de sal de mina y el traslado por ferrocarril hicieron poco competitivas a estas salinas que fueron decayendo hasta quedar pácticamente abandonadas hacia los años 70

 




Todavía quedan bastantes zonas como entonces pero se ha recuperado mucho y ahora se pueden recorrer acompañados de un guía.


 



La explotación de las salinas debió comenzar en tiempos muy remotos antes de los romanos  pero utilizando fuego para concentrar la sal. 
Los romanos dado el valor que tenía la sal en esos tiempos y encontrándose cerca Iruña Veleia junto a Nanclares no cabe duda de que explotarìan el yacimiento de la forma más productiva posible, pero con las características tan peculiares de esta explotación es difícil encontrar restos que así lo demuestren.    

La documentación más antigua conservada data del Siglo IX en las que se relatan las distintas donaciones y repartos de eras entre los grandes monasterios de la época, Valpuesta y San Millán de la Cogolla.

"A causa de la intensa actividad salinera y mercantil, Salinas se convirtió en los ss. XIV-XV en un importante núcleo judío que llegará a monopolizar el comercio de la sal. Los primeros asentamientos datarían probablemente del s. X, siendo los primeros de Alava. Hubo una sinagoga en el barrio alto, cerca de la desaparecida iglesia de San Cristóbal."  Ref. Ruiz de Loyzaga, S.: Los judíos de Salinas..., «Boletín de la Institución Sancho el Sabio», XXIII (1979).

Posteriormente Felipe II  decretó en 1579 ???  el estanco de la sal o sea el monopolio real de su comercio. Salinas tuvo que competir duramente co otras instalaciones salineras para seguir adelante a pesar de la gran calidad de su sal, más blanca y limpia que la obtenida en Poza de la Sal. 
El valle
 
 La muera, agua salina de muy alta concentración surge en varios manantiales tras pasar el agua a través de una capa de sal la disuelven aflorando con una concentración cercana al límite de saturación. Este agua conducida a través de canalones de madera de pino que resiste mejor la putrefacción y llega hasta las eras. En algunas había un depósito principal para recoger el agua cuando tocara le vez según el sistema de reparto establecido.   

 
Terrazas

Las eras se distribuyen en un sistema de terrazas sostenidas por puntales y vigas de madera y sobre estas una solana de tierra y piedras planas que se asentaban para lograr una superficie plana.
Más tarde se utilizó cemento pero se cuartea más.









 El pueblo se tiende al sol sobre una empinada ladera que domina todo el valle. Calles en cuesta y estrechas se combinan con otras que siguen la línea de ladera. Una pequeña y coqueta plaza donde se encuentra el ayuntamiento hace de Plaza Mayor.


 





Palacio de los Zambrana-Herrán.
  En una esquina un blasón mira hacia la plaza. Arriba, por donde en tiempos hubo una floreciente judería, un gran palacio en espera de destinos burocráticos languidece en su ruina; abajo, casi en la carretera, el otro palacio, el de los Ozpinas ha encontrado un uso que prolongará su vida como establecimiento hotelero.



Palacio de los Ozpina
Torre del ayuntamiento








 Bajamos por las empinadas calles hasta la carretera, tomamos un cafelito a resguardo; Alguien había dejado la puerta abierte y don cierzo hacía honor a su fama.






 
Antigua puerta de entrada.
 











Salinas al atardecer
  En el fondo del valle las eras permanecen vacías y solitarias. Tan solo un pequeño grupo de turistas se ven a la vuelta de un recodo a medio camino entre una eras derruidas y otras remozándose. Nosotros decimos adiós a la salinas y a don cierzo. Ya volveremos cuando esté más calmado.

Salinas de Añana (paisajes por descubrir)

Hasta la próxima.

Salú pa tós.